27 abril 2011

Buey de mar gratinado

Buey de mar gratinado
Cada vez que vamos al súper a hacer la compra del mes siempre cogemos un buey de mar, de los que vienen envasados al vacio, congelados y ya cocidos, nos encanta y siempre viene bien tener en casa.
Simplemente hay que sacarlo el día de antes de su consumo y dejarlo descongelar en la nevera.
Se puede preparar de muchas maneras, no os preocupéis si no lo habéis hecho nunca, porque aquí os voy a explicar paso a paso cómo hacerlo, desde cómo abrir el buey y despiezarlo, hasta un magnífico relleno gratinado muy atractivo y con un sabor que os va a sorprender, os aseguro que no lo vereis repetido en ningún sitio. Marca de La cajita, empezamos:

El primer paso es el mas importante: Se trata de elegir el buey de mar correcto, normalmente, si nos fijamos en la etiqueta todos pesan lo mismo, mas o menos, por lo que cogeremos NO el mas grande, sino el más pequeño; me explico, lo rico del buey de mar son las huevas que lleva en su caparazón, por lo que cuanto mas lleno esté pesará mas, y si es muy grande y pesa poco estará hueco, así que a igual peso cogeremos en mas pequeño.

Una vez lo tengamos en casa ya descongelado lo lavamos bien con una esponja, agua y jabón y colocamos sobre la mesa los ingredientes que necesitamos para prepararlo: una cebolla, 3 dientes de ajo, 2 puerros, 2 cucharadas de tomate natural o frito (en su defecto), una copa generosa de brandy, mantequilla, queso rallado y pan rallado.






El segundo paso es fundamental, es aprender a despiezarlo sin que no se nos rompa, para que su presentación sea perfecta. Colocamos sobre una tabla de cocinero el buey "patas arriba" y veremos que en la parte trasera, tiene como una tapa que levantaremos y arrancaremos sin problema destapando una línea perfecta del caparazón en el centro. Con ayuda de un cuchillo, con mucho cuidado, con fuerza y con firmeza hacemos un corte por esta línea y metiendo el dedo gordo de la mano derecha por el agujero trasero y sujetando con la mano izquierda las patas, la pinza y el pecho izquierdo tiraremos sin miedo, siempre con fuerza y firmeza pero con cuidado y haremos lo mismo con las patas, la pinza y el pecho derecho.


Debe quedar así:

Despiece buey de mar


Lo mas dificil ya ha pasado, ahora sólo tenemos que vaciar la cabeza del buey con ayuda de una cuchara, desechando las pieles y machacamos en un bol el contenido con ayuda de un tenedor; un apunte: del buey de mar se come todo, excepto lo que no podamos masticar, es decir, aunque veamos partes mas marrones, otras rojas, otras naranjas y con diferentes texturas, TODO, TODO, lo mezclaremos...


Continuamos lavando bien el cascarón de la cabeza y retirando "los alerones" laterales, son unas piezas que tiene el caparazón en la parte inferior central, que se quitan fácilmente y salen enteras.


Dejamos al pobre animalito por un momento y preparamos el relleno.
Hacemos un sofrito con la cebolla y los ajos bien picaditos, cuanto mas menudos mejor y los puerros en ruedas muy finas. Cuando esté pochadito añadimos el tomate, removemos y añadimos el brandy, ahora viene lo divertido y a la vez peligroso, cuando comience a hervir prendemos con un mechero, debemos asegurarnos primero de no tener nada de tela, papel o plástico alrededor que se pueda quemar, y flambearemos.


Saldrá una llamarada muy grande, pero no os asusteis ni intenteis apagarla antes de tiempo, dejadla que ella sola se apagará cuando consuma todo el alcohol, tened paciencia y disfrutad del espectáculo.
Una vez se apague añadiremos la carne del buey y mezclaremos bien.


Rellenamos con cuidado el caparazón, mezclamos el pan rallado con el queso y lo extendemos por encima haciendo una capa gruesa y daremos el toque final esparciendo unas tiritas finas de mantequilla y un poquito de perejil picado por encima.


Encendemos el horno para gratinar y colocamos el buey con cuidado encima de la rejilla a media altura.
¿Cuando sabremos que está listo? Cuando presente un delicioso aspecto dorado.
Presentamos en una plato o bandeja con las patas colocado como si estuviera entero, podemos ponerlo sobre una cama de lechuga o adornado con perejil ... Echádle imaginación...


Y a disfrutar de las caras de vuestros comensales cuando lo presentes en la mesa. Se quedarán boquiabiertos.


2 comentarios:

  1. La próxima vez dejaré de lado la gula y cogeré el más pequeño. Cuando lo compré congelado cogí el más grande y me salió seco. Además pienso probar esta receta seguro

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  2. Miguel A.06 mayo, 2011

    La presentación es realmente sorprendente, llama la atención la verdad, se te dá muy bien despiezar el marisco, hay que tener paciencia y saber por donde cogerlo, eres una artista.
    Pero no me quedo sin decir que para mi gusto le faltaba un poco mas de brandy, jeje.

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